A.C.A.M Asociacion Cultural de Alcoholicos de Madrid

Asociación Cultural de Alcohólicos de Madrid

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Al cabo de casi seis años de abstinencia, muchas veces vienen a mí, recuerdos bastante claros de lo que era mi vida, si se puede llamar vida a lo que estaba sufriendo.

Yo mismo me estaba matando, y no daba mi brazo a torcer, me sentía un ser despreciable en mi interior, nadie lo sabía, pero yo quería morirme, quería que se acabase ese sufrimiento porque sabía que con mi comportamiento era una ruina como esposo y como padre. Nada me importaba. ¿Por qué tenia que vivir en este mundo de basura? Eran momentos de desesperación y de impotencia porque estaba deseando dejar de beber y no podía. Al levantarme cada día yo me prometía que no iba a beber, pero antes de llegar a tomar el Metro, en la misma puerta, había un bar y  hacia allí me iba. Puedo renegar de mí, de todo lo que hago, de mi falta de fuerza de voluntad, pero nunca podía renegar de mi mortal enemigo EL ALCOHOL.

Por la noche vuelta a lo mismo, taciturno, sin hablar en casa, recomiéndome por dentro, deseando  irme la cama. Y en la cama, vueltas y más vueltas, juros y más juros, por todo lo humano y lo divino pero acabo levantándome para ir al mueble bar y, a gañote, para no manchar una copa y me pudieran descubrir, un buen trago para conciliar el sueño. A la mañana siguiente, vuelta a empezar y así, sucesivamente, día tras día, el hoyo en mi vida se hacía más profundo ¿dónde podría acabar?

Mi familia tomó cartas en el asunto y contactaron con una persona que había vivido lo que yo estaba viviendo y él les dijo que si yo quería tenía solución este infierno que estaba viviendo. En él se podía ver el ejemplo de sobriedad,

Me llevaron contra mi voluntad ( me dejé arrastrar más bien ) a una Sociedad Cultural de Alcohólicos llamada ACAM. ¿Y que me pasó? Que yo fuera consciente, nada, es más, la reunión me pareció un coñazo de una categoría increíble. Pero seguí asistiendo regularmente y seguía haciéndome la misma pregunta ¿Qué hago yo aquí?

Pasaron bastantes meses para que yo empezase a comprender y aceptarme como lo que era. Un enfermo alcohólico. Reconocí que mi sitio estaba con vosotros en ACAM, donde tuve la fortuna de encontrarme con unos compañeros como vosotros, a los que había llamado torquemadas, manipuladores, y alguna cosa más fuerte, pero que me recibíais como un compañero al que queríais ayudar a salir, como lo habíais hecho vosotros.

Hoy, si quiero tener un entorno feliz, tengo que ser feliz yo, me he creado un programa de vida, sencillo pero que me recuerda muchas cosas. Que se acabaron los tiempos del autoengaño, que puedo ser feliz siguiendo vuestras directrices.

Me podeís decir que todo lo que yo he conseguido, lo puede dar el tiempo. Pero yo a lo que me aferro es a que lo mucho o poco que he conseguido, se debe a mi asistencia a todas las reuniones que puedo. Intervenir cuando creo que debo hacerlo, pero sobre todo, ayudar a quien viene pidiendo nuestra ayuda como vine yo.

 

Empiezo a vivir el resto de mi vida con una rosa de sonrisa en los labios y un clavel de entrega hacia los demás en el pecho. ¿Uno, dos, veinte años?. Es igual. Lo que importa no es cuanto sino como voy a vivir el resto de mi vida. Cuando comprendí mi alcoholismo empecé de inmediato con vuestra ayuda. No lo dejé para después, me gustaría que al leer esto a alguien le pueda ayudar a comprender que cuanto antes, nos demos cuenta, más tiempo llevaremos ganado.

En mi próximo testimonio os expondré muchas cosas que ahora se quedan en el tintero, por no abusar de vuestra amabilidad al leer lo que antecede dada su extensión.

José María

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LA AUTOESTIMA Y SEGURIDAD EN UN ALCOHOLICO

Desde que pertenezco a ACAM, la palabra autoestima se me ha quedado grabada en el cerebro, tengo que resaltar esta frase, porque para mi persona no existía. Cuando yo estaba en activo la desconocía totalmente, desde que pertenezco al Grupo le doy mucha importancia para mi persona, porque cuando uno no se quiere así mismo,  como vas a querer a los demás! 

Para mí es una palabra mágica, y sobre todo para el alcohólico que se está recuperando, es la palabra estrella. Creo que es necesario insistir porque afecta directamente al individuo, a sus sentimientos, pensamientos y actitudes y una persona con autoestima alta, es bien para sí misma y para la sociedad.

Quiero dejar bien claro que la verdadera autoestima es la suma de la confianza que tenemos en nosotros mismos y en nuestra nueva imagen.

Por lo autoestima nos sentimos muy válidos, capaces y a gusto en nuestra propia piel y no nos comparamos con nadie para ver si son más o menos que nosotros en esto o aquello. Quien posee una autoestima alta, necesariamente es sencillo, pacífico asequible y humilde (quien me iba a decir a mí que llegaría a usar esta palabra) porque no ve enemigos que debe abatir ni contrincantes con quienes medirse y compararse.

Se siente bien con lo que es y con lo que tiene, que considera suficiente aunque procura mejorar; es lícito, pero su objetivo es vivir plenamente el día a día, mi máxima insistencia con la gente que viene y quiere integrarse con nosotros, pero su objetivo debe ser vivir plenamente el día a día y disfrutar de su existencia. La autoestima solo se construye en el terreno firme de la humildad, de la serenidad, la seguridad y la paz interior.

Creerme, compañeros que me escucháis o me podáis leer, en mi ya no existe susceptibilidad alguna. Os lo aseguro no con argumentos teóricos, sino con convicción arrancada de la práctica que me ha dado la asistencia al Grupo.

En estos años de permanencia en ACAM he aprendido (aunque no mucho) a hablar del alcoholismo con la sencillez con que un abuelo como yo, habla a sus nietos sobre el sol, el aire, la lluvia, con la más completa naturalidad.

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Uno de los traumas que más nos pueden llegar al corazón es cuando después de los muchísimos esfuerzos que nos cuesta mantenernos en abstinencia, encontramos en la propia Asociación un ejemplo de lo que nunca querríamos, un compañero con más de 15 años de abstinencia HA RECAIDO.

¿Cómo se nos ha quedado el ánimo?.

Tenemos opiniones para todos los gustos, pero la pregunta que está en el ánimo de todos es la siguiente ¿Por qué?. Y aquí es donde empezamos a recapacitar lo que le ha podido llevar a tomar esas copas.

Lo primero que se nos viene a la cabeza es que una recaída es parte de nuestra enfermedad y que olvidamos, con el tiempo, que es una enfermedad para toda la vida ya que la abstinencia solo la paraliza o la duerme, pero cuando se despierta es peor que el inicio que tuvimos cuando vinimos a la Asociación. Tal es la sensación de desesperación que se apodera del enfermo que en una decisión totalmente errónea, no volver a la Asociación, de la que faltaba hace mucho tiempo, por vergüenza o por cobardía, le llevará cuesta abajo a Dios sabe donde.

 

Que verdad es que la asistencia a los grupos es muy beneficiosa, tanto para los nuevos que ingresan en la Asociación como para los que llevan años de abstinencia. Los primeros conocerán su enfermedad a través de los testimonios de sus compañeros, se verán reflejados en muchas de las exposiciones y tendrán de primera mano como han llegado a su actual estado de abstinencia. A los segundos, la asistencia les refuerza y les sigue recordando lo que son, para que el tiempo no apague este deseo de sobriedad por falta de toques de atención.  

 Carlos

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NACER  DE    NUEVO

No, yo no nací para ser alcohólico pero el alcohol me esperaba,

Era  cuestión de tiempo, él sabía que yo acudiría a la cita.

Y ese dia llegó, no me di cuenta que esa unión, agradable, divertida, sedante y atrevida, donde a su lado la vida tenía color y fantasía, un día me engañaría.

Me mostró su poder de destrucción con pequeños disgustos, pasó de ser agradable a ser dominante.

De divertida a conflictiva.

De sedante a irritante.

De atrevida a destructiva.

Y comenzó a dominar mi vida y me hizo suyo, con su poder, me dio la capacidad de no saber como crecieron mis hijos, de ignorar el dolor de mi mujer, las lágrimas de mi madre, la preocupación familiar, la compasión de mis amigos, el desprecio de mis conocidos.

Se apoderó de mi casa, mi negocio, mi futuro y mi salud.

Robé para él y quité el pan a mis hijos.

Y un día que me di cuenta, “no tenia dignidad” también se quedo con ella.

El día que me di cuenta de mi paso por la vida, solo quería morir, ya no podía vivir; la angustia, la sin razón, la vergüenza y el dolor, del que en la cárcel está sin vistas de salvación.

Ya cerca de la agonía, alguien me comentó, ¿conoces la libertad?-¿quién es esa?, dije yo, no recuerdo su figura, y menos su sensación, entonces él comentó con ánimo y gran ilusión, aparta de ti la botella y yo te la mostrare, me dijo con firme voz 

(LA VOZ DE LA ASOCIACIÓN).

No fue fácil la labor, había años de unión, aparte de mí, el alcohol compañero de mi vida. MI VIDA DE DESTRUCCION.

Comencé yendo a terapias con inseguridad y resignación, que dio paso a la ilusión, por mi estado de abstinencia, la autoestima conseguí y el orgullo de salir del pozo en que viví.

 

GRACIAS ASOCIACION. —GRACIAS DE CORAZON.

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SORPRESA

            Mi nombre es Jose Luis y soy familiar de un enfermo alcohólico en abstinencia, mi esposa. Me considero un ciudadano tipo y en la actualidad tengo 50 años. A lo largo de mi vida he convivido con varios enfermos alcohólicos. Unos eran conscientes de ello y otros no. Mi primer contacto con esta enfermedad fue mi tío materno, el cual estoy seguro no sabía que era un enfermo. Después conocí a mi esposa, y fue ella quien se dio cuenta de que era alcohólica, para mí, desgraciadamente paso desapercibido. También mi suegro lo era, además ya en un grado muy elevado y no fuimos capaces de ayudarle en nada. Ahora intentamos que mi cuñado Miguel deje esta adicción y vuelva a ser la persona que yo conocí hace treinta años.

            Gracias a mi mujer conocimos ACAM, y mi cuñado, que es la segunda vez que acude a ellos, en estos momentos está en abstinencia y creo que va por un buen camino, sobre todo para él. Todo lo que él mejore es una mejoría para nosotros, su hermana, sus hijos, su madre y todos los que le rodean.

            Pero bueno, vamos a lo que os quería decir. Ahora que estoy más metido en todo este asunto me sorprende la dejación y falta de información de nuestras autoridades sanitarias. Navegando por la web www.madrid.org no deja de sorprenderme el que no se haga una mención para el tratamiento de enfermos alcohólicos. Lo más que he encontrado ha sido trípticos para la prevención del alcoholismo en los jóvenes y guías para ayuda a los padres de adolescentes alcohólicos. ¿Y qué ocurre con los que ya están enfermos? Ni siquiera la agencia antidroga habla de nosotros o de nuestras asociaciones, integradas en  FACOMA, y eso que dependemos directamente de ellos. Hablan de centros para drogodependientes, de centros de dispensación de metadona, de narcosalas, de pisos para drogodependientes, de atención a drogodependientes en centros penitenciarios, de sustitutivos para los opiáceos, etc. Pero de nosotros ni una sola palabra. Por desgracia creo que seguimos siendo enfermos de segunda o como dicen algunos ignorantes, unos viciosos. Solo he visto carteles de FACOMA con sus diferentes asociaciones en el Centro de Salud Mental. Desde aquí me gustaría reclamar más recursos para los enfermos y sus familiares, porque esta es una enfermedad que además de afectar a los consumidores también afecta a su entorno. Y de una manera muy negativa: ruina económica de muchas familias, en algunos casos, maltrato tanto físico como psíquico, deterioro físico y psíquico de los enfermos, degeneración en otras enfermedades graves, etc.

            Y la última, es que nos han reducido la subvención debido a la crisis económica, como si no hubiera otros sitios de donde recortar y mucho: comidas de trabajo, regalos de empresa, viajes en primera clase, etc. Hay cosas que deberían estar por encima de la crisis económica, aunque ello supusiera un aumento de los impuestos: Sanidad, Educación y Servicios Sociales. Espero que estas letras lleguen a algún responsable político y le lleven a un ejercicio de reflexión.ión.ión.

            Quiero aprovechar para mandaros un saludo y muchos ánimos a todos los enfermos y sus familiares. Adelante, esto se puede conseguir, a pesar del esfuerzo que supone y a pesar de todas las zancadillas que nos vamos a encontrar.

            Jose Luis